martes, 21 de junio de 2011

Rayando el sol (III)

Eran las dos y cuarto.
Clara se había arreglado ya y estaba esperando a Gema sentada en el sofá.
Llevaba puestos unos pantalones largos, de color marrón y una camiseta de manga corta blanca, adornada por una colgante de cuero, del que pendía una flor formada por piezas de madera.
Este colgante se lo había puesto concienzudamente, se lo había regalado Guille el día de su cumpleaños,y precisamente, el restaurante donde iban a comer se lo había recomendado él mismo; exactamente, la había invitado a ella a comer, pero ella estaba demasiado sumida en sus pensamientos como para aceptar.
De repente sonó el timbre.
-¡Gema!
_¡Clara!
Cuando las dos se vieron se fundieron un abrazo que suplió la distancia que las había separado.
-¡Clara estás guapísima! Me tienes que decir tu secreto.
-¡Anda ya! Eso será por que tú no te has mirado al espejo antes de venir, tan distraída y alocada como siempre.
-¿Nos vamos ya entonces?
-Sí, claro, vamos.

Después de andar quince minutos por la avenida llegaron al restaurante, se llamaba El aljibe.
Se sentaron en un mesa, a la cual le correspondía el número 8, y esperaron a que viniese el camarero a tomarle el pedido. Clara pidió un plato de lenguado a la plancha y Gema un montadito de palometa con queso, para beber coincidieron las 2, unas cervezas fresquitas.
- Y dime Gema ¿ Cómo te va por Madrid?
-Pues muy bien prima, la verdad es que no me puedo quejar, ahora mismo estoy trabajando en un nuevo proyecto teatral, ya te contaré más adelante. Además he conocido a un chaval que es muy simpático, es de Murcia, se llama Javier.
-!Primita, que te veo venir! ¿Qué tiene Javier que no tuviera Carlos o Álvaro?
- No Clara, ahora estoy convencida de que Javier está hecho para mí. Carlos y Álvaro fueron simples caprichos, no estaba realmente enamorada de ellos; pero Javier es diferente, si vieses como me mira y me habla...
-Gema, no me vengas con cuentos que nos conocemos.
-Bueno, ¿Y tú qué? ¿No decías que me tenías que contar varias cosas?
-Pues sí. En el trabajo me va bien, por el momento, pero no sé hasta cuando podré mantener mi puesto de trabajo, en esta crisis no se salva nadie prima.
Y por lo demás estoy regular
-¿Y eso ?
- ¿Te acuerdas de Andrés y Guillermo? Te hable de ellos la última vez que nos vimos.
-Sí ¿Qué le ha pasado?
-A ellos nada soy yo. Tu ya sabes como soy, que mi imaginación no tiene límites y me lío yo sola. Estoy enamorada de Andrés, lo quiero como no he querido nunca ha nadie...
Pero él no siente lo mismo... Llevo días sin saber nada de él, está muy distante y cada vez tenemos menos confianza. Lo estoy perdiendo Gema.
-¿ Y qué pinta Guillermo en todo esto?
-Guillermo es el mejor amigo de Andrés, y muy amigo mío. Me consuela siempre que me ve triste e intenta alegrarme, pero yo no puedo corresponderle. Este restaurante hubiese sido el lugar de nuestra primera cita si yo no me hubiese negado a su petición.
-Hay que ver primita, que no te puedo quitar el ojo de encima ni un momento. A ver, tu situación es muy complicada, pero mi consejo es que olvides a Andrés, no te merece, estás comiéndote la cabeza tontamente, porque por lo que me has contado no le importas mucho y ,al mismo tiempo, debes tener más consideración con Guillermo, ese chaval te quiere de verdad y es el que está a tu lado siempre,dale una oportunidad.
-No sé Gema, creo que nunca volveré a querer a nadie tanto como a Andrés.
-Eso dije yo con Álvaro y mírame ahora lo feliz que estoy con Javier. No seas negativa y piensa que tú te mereces alguien que te quiera tal y como eres.
-Bueno, no te prometo nada, pero lo intentaré.
-¡Así me gusta! ¡Esta es mi prima Clara!
Al poco tiempo les trajeron la comida.
-!Clara esto está exquisito, y la presentación es impecable!
-La próxima invitación de Guillermo no la rechazaré, parece que tiene buen gusto.
-No lo pierdas Clara, no seas tonta, a ese chico le gustas.
Cuando acabaron de comer pagaron la cuenta y se fueron de vuelta al piso.
-Clara me tengo que despedir ya.
-¿Tan pronto? ¿Pero si todavía no nos ha dado tiempo de nada?
-Ya, pero les prometí a mis padres que me pasaría por su casa para verles.
-Bueno pues entonces ya nos veremos, espero que no dentro de mucho.
-Claro, me tienes que mantener al corriente de lo que pasa al final con Andrés y Guillermo.
-Sí,no te preocupes te mantendré informada, y tú a ver como acabas con Javier, por lo que me has contado, creo y espero que bien. Cuídate, y que sepas que me has alegrado el día. Gracias por venir Gema.
-Sabes que siempre puedes llamarme, para eso está la familia.
-Dále saludos a los titos de mi parte.
-Se los daré de tu parte.
Se dieron un abrazo de despedida, que poco le faltó para superar al de bienvenida.
-Adios Gema.
-Adios Clara.



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lunes, 20 de junio de 2011

Rayando el sol (ll)

Al día siguiente, sábado, se levantó bastante tarde, pues no se sentía con fuerzas para comenzar un nuevo día.
Después de ducharse, se disponía a desayunar cuando la llamaron al móvil:
-¿Sí, dígame?
- ¡Prima Clara! ¿Ya no te acuerdas de tu familia?
-¡Gema!¡Cuánto tiempo! ¿Cómo estás?
-Pues ahora mismo estoy de vacaciones, y me he dicho, voy a visitar a mi prima favorita, que llevo sin verla, más tiempo del que me hubiese gustado.
-¡Qué bien! Pues, si te parece, podemos quedar para comer en un restaurante, que me han dicho que está bastante bien en cuanto a comida y servicio.
-Perfecto, pues entones estoy en tu casa sobre las dos y media ¿no?
-Muy bien, pues a esa hora nos vemos, un beso Gema. Me alegro mucho de que te hayas acordado de mi, tengo que contarte tantas cosas...
-No te preocupes que tendremos todo el tiempo del mundo para hablar, será como en los viejos tiempos. Un beso enorme Clarita.
Cuando colgó el teléfono, dos lágrimas rodaron por su piel morena. Cuando creía que todo era oscuridad y angustia, va la vida y le sorprende.
Su prima Gema es como si fuese su hermana mayor, se habían criado juntas y ella había sido su mejor confidente; pero la vida pasa y las cosas cambian; Gema se había ido a estudiar arte dramático a Madrid y ella se había quedado en Sevilla, trabajando en la empresa de su padre.
Hacía mucho tiempo que no hablaban ni se veían, pero Clara se acordaba de ella a menudo, aunque por diversas razones, que en este momento se le antojaban absurdas, no la había llamado.
Y ahora por fin se iban a reencontrar, tenía tantas ganas de verla, tantas cosas que contarle...
Necesitaba desahogarse con alguien, con alguien que le escuchase y le aconsejase; y que mejor persona que su prima Gema.
Después de ver tanto tiempo el cielo nublado, por fin se divisaba un rayo de luz.




domingo, 19 de junio de 2011

Rayando el sol

Después de un agotador día de trabajo, Clara llega a casa.
Con la mirada perdida, se dispone a prepararse un té que acompañará con algún dulce que encuentre en la despensa.
Hoy ha sido un día para olvidar, no ha salido nada como estaba previsto; el jefe está recortando plantilla por culpa de la maldita crisis y, probablemente, el siguiente nombre en la interminable lista del paro, sea el suyo; su mejor amiga la ha traicionado por culpa de un miserable que no vale un centavo; y para colmo, ella no podía borrar de su mente aquellos pensamientos, aquellos que le atormentaban noche y día y eran culpables de su frustración y desánimo.
¿Estaría también él pensando en ella en ese instante?
Probablemente no.
Hacía días que no sabía nada de él; como estaba o como se encontraba, que había estado haciendo en este tiempo que no han podido verse, y sobre todo si se había acordado de ella; aunque ésta última pregunta sabía perfectamente que no sería capaz de hacérsela y se quedaría con la duda.
Deseaba verle, para así poder saber que estába bien, y cerciorarse que todavía seguía formando parte de su vida.
Aunque estas ansias se veían frustradas cuando ,se preguntaba, si él tendría tantas ganas de verla como ella las tenía de verle a él, y se respondía ella misma que no era así.
Desde siempre, ella había mostrado más afectividad hacia él que viceversa, pero eso no le había importado mucho, ella seguía constante, intentando descubrir el gran tesoro, que creía que escondía, pero que él no le dejaba descubrir.
Estando sumida en sus pensamientos sonó el microondas indicando que ya estaba el agua lista para preparar el té.Cogió la bolsita de té, la hundió en el vaso y esperó que el agua se tiñese de un extraño color marrón amarillento.
-BIP BIP BIP
Había recibido un sms , De quién sería? ¿Se habría acordado por fin Andrés de ella?
"Clara, me acaban de avisar de que, el lunes que viene, habrá una reunión a las 11:00, dónde se hablará de la organización de la plantilla para el próximo mes. Buenas noches guapa, que descanses. Guille."
El que faltaba...
Guille, era muy amigo de Clara, se podría decir que el único; y por otra parte, era el mejor amigo de Andrés, eran como hermanos.
Guille y ella se lo contaban todo, bueno casi todo... Clara nunca se había atrevido a preguntarle directamente por Andrés, le daba miedo de que pudiera contarle algo de su conversación a Andrés y que éste se diese cuenta de la verdad, se diese cuenta de que él era el protagonista de los sueños e ilusiones que la mantenían con fuerzas, de que era el único que mandaba sobre sus sentimientos y emociones, de que estaba enamorada de él.
Hace un tiempo no le hubiese importado mucho que lo hubiera descubierto, pues se llevaban genial y hablaban todos los días, pero desde hace unos meses estaba como distante, no la llamaba, como si hubiera desaparecido, y aunque ella ponía todo su empeño en soplar, había llamas que ya nunca volverían.
El único consuelo que le quedaba era Guille, el único enlace que la mantenía unida a él.
Realmente era Guille quien se merecía todo su cariño, pues era él el que cuando la veía triste la animaba y abrazaba, era él , el que cuando la veía contenta reía junto a ella, era él el que siempre la apoyaba; pero no era él por el que sufría, no era él por el que se pasaba noches en vela; aunque intentaba ser justa y responderle con todo su cariño, al igual que hacía él, no podía, no era él el que tenía un hueco en su corazón, que parecía que nunca se cerraría.
Se acabó la cena, recogió la cocina y se acostó,le costó un tiempo dormirse, hasta que al final lo consiguió, dedicándole sus últimos pensamientos a aquel hombre por el que se consumía y sabía que volver a verlo, la hundiría más todavía, pues vería que su amor no era correspondido y que su sufrimiento en silencio era en vano.
Mientras esto sucedía, se escuchaba la pista número 3 del disco de su grupo musical favorito: Maná. "No me has llamado estoy desesperado, son muchas lunas las que te he llorado.Rayando el sol, desesperación, es más fácil llegar al sol, que a tu corazón"