viernes, 24 de octubre de 2014

Vuelve princesa

Tres años.. Tres años esperando, tres años rezando, tres años callando,tres años suspirando, en definitiva, tres años soñando un sueño que no existe. Ese es el problema de soñar durante tiempo, que vas pensando en detalles, en como te gustaría que fuese tu mundo ideal,y cuando crees que lo has conseguido te das cuenta de que no es tan perfecto como pensabas, que tu ilusión no concuerda con la realidad, que el sueño es efímero y no eterno como tu habías planeado. Después de un tiempo la primavera pasa a ser invierno, las nubes tapan el sol radiante que te había alumbrado y calentado, las flores de los árboles se congelan y dentro de ti solo existe una pregunta: ¿Por qué?

Echas la vista atrás intentando ver donde está el error para enmendarlo y volver a tu mundo idílico. 
Lo primero que recuerdas es a ti soñando, una niña inocente, con ganas de comerse el mundo, con ganas de vivir esa vida que había visto en películas y había leído en multitud de libros, dispuesta a VIVIR. Recuerdas cómo imaginabas tu vida perfecta, tu pareja perfecta, todo bien cuadrado dentro de tus ideas. Pero algo te impedía vivir esa felicidad, ese cuento de Disney... el despertar de la bella durmiente, la vida de blancanieves, la libertad de la sirenita, no llegaba.
Sigues recordando y te das cuenta que estuviste demasiado tiempo durmiendo, demasiado tiempo muerta, demasiado tiempo sin voz. Te das cuenta de que cuando lo que anhelabas llegó sentiste que la paciencia tiene su recompensa y que los sueños se hacen realidad. La noria de tu vida se había parado en el sitio más alto donde las demás personas se asemejaban a hormiguitas. Recuerdas que fuiste muy feliz, que todos los días era primavera, cada día significaba una sorpresa nueva, sensaciones nuevas, algunas más gratificantes, otras menos, pero el resultado final siempre era muy postitivo, Solías hacer planes futuros imaginando que esta felicidad siempre seguiría. Siempre soñando. Solías pensar en ti y tu principe azul siendo felices, pero, al final, todo ha acabado siendo aire. Recuerdas qe poco a poco el principie se fue esfumando, el castillo se iba cayendo y tu despertar, tu vida, tu libertad parecían más un eco lejano que algo presente. Finalmente recuerdas que el principe se fue, el castillo se convirtió en ruinas y tú te quedaste impotente sin poder hacer nada para parar este declive.

¿Por qué?

Quizás habías imaginado demasiado, quizás habías pensado algo tan perfecto que era imposible que durase tanto tiempo en la vida real. Quizás le habías dado demasiada importancia a tu complemento, habías esperado tanto, te habías obsesionado tanto con aquello que cuando llegó estabas dispuesta a todo, a desvivirte, pero la otra parte no había vivido eso, no había tenido la experiencia de la espera, no había tenido que amar en silencio, no había tenido que sacrificarse para conseguirlo, simplemente estaba todo hecho, solo había que dejarse hacer. Quizás te equivocaste de sueño, de principe o de castillo.
Quizás...

Ahora te encuentras en el frio invierno. El despertar de la bella durmiente es la alarma del móvil que a las 6,30 te avisa de que un día nuevo comienza, la vida de blancanieves es rutina y la libertad de la sirenita tienes que construirtela tú sola. La niña inocente adquirió experiencia y una inyección de realismo que, como cualquier inyección a cualquier niña, le resultó desagradable.
Aun así jamás podrás dejar de SOÑAR, es lo que te mantiene viva. Piensas en un mundo paralelo, en un mundo en el vuelva a existir ese castillo, en el que siempre sea primavera y en el que el principe,hasta la médula enamorado, te diga Vuelve princesa.

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