domingo, 11 de septiembre de 2011

Rayando el sol IV

Después del almuerzo con Gema, parecía que el ánimo de Clara por fin había cambiado y se mostraba más alegre, dentro de lo que cabe, porque no podía dejar de darle vueltas a la cabeza pensando en la conversación con su prima.
Sabía que Gema tenía razón, que se estaba emparanoyando demasiado con esa ilusión, si Andrés no le correspondía pues tendría que aguantarse y superarlo, no podía estar toda la vida pensando en lo que pudo ser y no fue, no podía estar viviendo siempre en el pasado, debía asumirlo y olvidarle, mirar hacia delante y disfrutar de lo que tenía.
Cuando llegó a su casa seguía cavilando sobre el tema y pensó en llamar a Guille, le vendría bien una charla con él, y seguro que no le decía que no.
-¿Guille?
-¿Clara? !Qué sorpresa! Dime
-Pues nada, aquí estaba en mi casa pensando, ¿querría Guille cenar esta noche conmigo o tendrá otros planes?
-Pues la verdad es que ando un poco liado con el trabajo, tú me entiendes... pero supongo que podré hacerte un hueco, ¿sobre las 9 te viene bien?
-Perfecto, así celebramos tu cumpleaños que es dentro de poco, no creas que lo he olvidado
-Me parece bien, pues luego nos vemos, un beso guapa.
-Un beso Guille
Lo que quedaba de tarde lo dedicó a ponerse al día con el trabajo, no sin antes echarse una siesta para despejar la cabeza.
Cuando se dio cuenta ya quedaba poco más de una hora para la cena con Guille, guardó los papeles y apagó el portátil rápidamente y se fue hacia el cuarto de baño para darse una ducha.
Al sonar las 9 en el reloj de pared, ya estaba Clara lista con su vestido blanco y por supuesto su collar de cuero.

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